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Venezuela y el silencio del "progre" Uruguayo.

Obsesionadas históricamente por el cuidado estético, muchas de ellas aspirantes a Miss Universo, a las venezolanas se las critica porque se maquillan mucho. La generalización es injusta porque hay una que no se puede maquillar: la dictadura de Maduro. ¿Por qué entonces cierto progresismo uruguayo insiste en cubrirle el verdadero rostro a Venezuela?

En los últimos días se vio a mucho "progre" vernáculo enunciando la teoría de los dos demonios venezolanos: "el Estado reprimirá un poco, sí. Pero vean qué golpista es la oposición". Con tal de que la Patria Grande no encoja son capaces de hacer contorsionismo argumental. ¿El truco puede fallar para estos escapistas "progres", encerrados en ese baúl con candado que son las imágenes de los motoqueros paramilitares disparando a los opositores en las calles? No, el truco nunca les falla. Ellos escapan de las imágenes porque siempre argumentan frente a su auditorio y sobre todo frente a ellos mismos. Con muy poco esfuerzo les creen y se creen.


¿Por qué? La respuesta la da la neurociencia: el cerebro es perezoso y tomará todos los atajos y hará todas las trampas con tal de no cambiar el "mind frame" o marco mental. Dicho de otro modo: las personas intentan modificar lo menos posible el universo de ideas que los constituyó y que les conformó una identidad. Desconsentir una idea es desconsentirse. Demasiado trabajo.
Si uno les pregunta qué más debería hacer Maduro para que lo consideren un dictador, responderán que Lacalle Pou mandó armar una conspiración contra Sendic. El que quiera girar en esa rotonda argumental con el "progre", que lo haga. Advertencia: el juego termina cuando él te marea.
Salimos de la Patria Grande y nos metemos en la patria chica: Montevideo. En el show de pelotudeses que lleva adelante  Sendic."

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