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No podemos pretender una salud de primera, con un presupuesto de cuarta.

Años de elaboración de presupuesto quinquenal, años de grandes conflictos en el sector público.
En cada oportunidad los sindicatos que representan a la masa de trabajadores y trabajadoras del sector público definen líneas estratégicas para llevar adelante luchas para que el gobierno incorpore recursos genuinos en el presupuesto quinquenal que permitan desarrollar sus lugares de trabajo, otorgando mejoras en las condiciones de trabajo y mejoras en los salarios.

Este año no es diferente; principalmente los sindicatos de la salud y de la educación se están movilizando fuertemente para lograr que este presupuesto avance en líneas claras para resolver demandas históricas, en la educación llegar a destinar recursos más altos atados al PBI como ha sido la definición de esperar que el 6% del PBI se destine al sistema educativo y en el caso de la salud, aportar fuertemente a la profundización del Sistema Integrado Nacional de Salud, en el cual ASSE es el efector público y los sindicatos entienden que no se le ha dotado aún de todos los recursos necesarios para lograr una posible competitividad en igualdad de condiciones dentro del propio sistema.
Los sindicatos y el Poder Ejecutivo se han encontrado en los últimos días en diferentes encrucijadas donde debían resolver rápidamente ya que los tiempos con los que se cuentan son altamente escasos. Es sabido que la elaboración de un proyecto de presupuesto quinquenal no es sencillo, y menos en los exiguos tiempos con los que cuenta un gobierno cuando recién comienza su gestión, que junto con resolver quienes deben acompañar al presidente, deben resolverse que recursos se destinaran para la construcción de la gestión de los cinco años y cuáles son las verdaderas prioridades políticas sumado además una mirada profunda desde donde se encuentra el marco regional e internacional que tanto afecta a nuestra pequeña economía; pero por el otro lado se encuentran esas demandas importantes de la clase trabajadora que con madurez intenta resolver como avanzar y de cómo se insertan los reclamos particulares en el marco de las necesidades más generales y en el aporte de construir sociedad.
Hemos sido testigos de cómo el país en estos tiempos ha crecido, como el país ha tenido la posibilidad de desarrollarse y de generar respaldos económicos que le generan un blindaje importante ante cualquier situación desfavorable que se genere a nivel regional o internacional;
Se han intentado diversificar los mercados para no estar atados casi exclusivamente a nuestros vecinos y se ha intentado llevar cambios importantes en la matriz energética para que la dependencia del combustible o de la compra del exterior no sea de impacto como lo era en otros tiempos; políticas todas ellas importantes que determinan para el país otro escenario y otras posibilidades de cómo enfrentar las discusiones de carácter presupuestal.
Para los sindicatos hoy la lucha es por lograr dignificar sus salarios, ejemplo el de un Auxiliar de Enfermería en un hospital público promedia los $ 15.000, atendiendo en una sala muchas veces a 15 o 20 pacientes, cuando la realidad determina que no debería superar los 10 pacientes para brindar el servicio apropiado que esos pacientes necesitan, o un maestro que en sus aulas cuentan con un número muy superior de alumnos, muchas veces superando los 40, haciendo que las garantías de una educación de calidad, este totalmente lesionada a costo de los niños o niñas que tienen aprendizajes más lentos.
Para los sindicatos hoy también es la lucha por generar mejores condiciones que están necesariamente atadas a mejorar la infraestructura de las instituciones educativas y hospitalarias y a la incorporación de recursos humanos que permitan una dotación de personal acorde a las necesidades de los sistemas.
Hoy el país ve como se debaten y confrontan estas dos pociones, por un lado las reivindicaciones genuinas de los sindicatos y por otro lado las definiciones políticas del gobierno; lo que es complejo de entender es como para resolver una conflictividad muy fuerte el gobierno toma una resolución que no hace bien a ninguna de las partes y deja abierta una brecha difícil de salvar como los fue la esencialidad en los servicios educativos.
Esto hizo doblar la apuesta por parte de los sindicatos, no solo de la educación sino de toda la clase trabajadora, ya que la definición por parte del PIT-CNT de llevar adelante un paro parcial con movilización fue en respaldo de la educación. Los maestros masivamente se volcaron a la calle, rodearon el palacio legislativo, protestando por estas resoluciones y por la falta de profundidad en la negociación colectiva.
En el caso de los sindicatos de la salud, se han visto manifestaciones importantes, encuentros de los diferentes gremios y se ha llegado a la ocupación de varios edificios, entre ellos el propio Ministerio de Salud, por el momento la esencialidad no ha estado prevista ya que no se han afectado los servicios generales, pero de acuerdo a la definición del último plenario de la Federación de Funcionarios de Salud Publica, la llegada de la huelga es un paso altamente posible y con esto la ocupación de centros hospitalarios.
Del 100% de incremento en el presupuesto solo el 7% se destina a Salud.Únicamente el 7%! Y de ese miserable 7% de incremento la gran mayoría se destina a mejoras edilicias y en equipamiento.
Es decir, este presupuesto apunta a ‘cortar cintas’, pero se olvida que después se debe dotar de personal, de mano de obra, de personal especializado a cada área. De nada sirve tener un CTI de 15 camas, si no se cuenta con personal para atenderlo. De nada sirve un Tomógrafo, si no contamos con personal idóneo para esa área.
Hoy por hoy, tenemos camas en CTI publico vacías por falta de personal… y queremos tener aun más camas!!! Lo que falta es personal, lo que falta es pagarle adecuadamente al personal idóneo, lo que falta es dignificar el salario del personal de ASSE.
Y mientras tanto? 
Mientras tanto seguimos gastando mucho y gastando mal. Gastamos en camas privadas en lugar de gastar en personal.
Seguimos financiando empresas privadas de contratación de personal de limpieza y vigilancia, esclavizando a compañeros tercerizados, en lugar de contratar directamente a los compañeros y compañeras POR EL MISMO MONTO DE DINERO Y CON SALARIOS DIGNOS.
Mientras tanto se nos siguen yendo funcionarios a Sanatorios privados luego de hacer la experiencia en los hospitales públicos.
Mientras tanto las compañeras mujeres, muchas de ellas madres solas, deben resignar la crianza de sus hijos a terceros para poder llevar adelante una casa.
Mientras tanto la gente espera por una salud digna y los trabajadores por un salario acorde.
Necesitamos abrir espacios de dialogo profundos, necesitamos encontrar un grado de madurez importante de ambas partes, ya que el gobierno en defensa de los intereses generales se ha cerrado en una posición que no es favorable y los sindicatos en su justo reclamo agudizan medidas que son de alto impacto y que estas trascienden su lugar de influencia particular.
A lo que debemos apelar es hacia donde colocamos las prioridades como sociedad, cuales son en realidad para nosotros todos los grandes temas a resolver como país, donde estamos dispuestos a seguir aportando y desde todos los espacios de discusión y construcción a no subestimar el valor de aquellos que por pensar diferente se oponen ya que en esta partida nos jugamos todos, y como país tenemos la responsabilidad de resolver que tipo de educación y qué tipo de salud queremos para nosotros mismos y la responsabilidad mayor aún que le dejaremos a las nuevas generaciones.
Hoy la izquierda tiene la chance histórica y revolucionaria de amparar a usuarios y trabajadores de la salud y la educación en brindar servicios de excelencia.
No podemos pretender una salud de primera, con un presupuesto de cuarta.

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